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jueves, 10 de junio de 2010

LA EDUCACIÓN LEGAL Y LOS ZARRAMPLINES

LA EDUCACIÓN LEGAL Y LOS ZARRAMPLINES
Por: Gustavo Rodríguez García (*)

Cuando era pequeño me gustaban los cuentos. Recuerdo que uno de los que me solían leer se llamaba “Los ZARRAMPLINES”. Hace poco recordé esa palabra y descubrí que la palabra aludía a una persona de poca habilidad. No cabe duda que entre los ABOGADOS hay muchos ZARRAMPLINES. Sin duda, ha existido una proliferación indiscriminada de ESCUELAS DE DERECHO que orientan sus esfuerzos al CRECIMIENTO NUMÉRICO pero no a la mejora en la CALIDAD DE LA ENSEÑANZA. Y existen universidades que en su afán de crecer logísticamente, admiten el ingreso de cualquiera que esté dispuesto a pagar unos soles por la supuesta educación ofrecida.

Ahora bien, estamos frente a un problema que ciertas instituciones fomentan pero que el MERCADO corrige de forma espontánea. Las oportunidades son asignadas entre los mejores profesionales y eso se hace sobre la base de la COMPETENCIA. Ello premia la MERITOCRACIA y el esfuerzo de los alumnos dedicados y castiga a quienes no tienen las condiciones determinadas para un empleo dado. Eso no quiere decir que el MERCADO genere DESEMPLEO. El MERCADO genera OPORTUNIDADES para quienes tienen capacidades diversas mediante un principio de VENTAJA COMPARATIVA. Quienes tienen MEJORES CAPACIDADES tendrán acceso a MEJORES OPORTUNIDADES estando disponibles labores para personas con menores capacidades. Todas las labores son valiosas y el desempeño eficiente de todas las funciones en su conjunto genera la MAXIMIZACIÓN del BIENESTAR DE LA SOCIEDAD.

Sin embargo, se ha pretendido encontrar una solución al problema de la EDUCACIÓN LEGAL y, particularmente, al CRECIENTE NÚMERO DE ABOGADOS, en una propuesta orientada a PROHIBIR LA CREACIÓN DE NUEVAS ESCUELAS DE DERECHO e, incluso, a PROHIBIR EL INGRESO DE NUEVOS ESTUDIANTES A DICHA CARRERA. Sin perjuicio que dicha propuesta agravia flagrantemente la LIBERTAD INDIVIDUAL de elegir qué carrera elegir o no (finalmente, dado que el MERCADO asigna a los mejores profesionales a determinadas posiciones, la elección de una carrera saturada debería servir como incentivo para destacarse bajo riesgo de perder la batalla en la COMPETENCIA), se trata de una propuesta poco inventiva, ineficiente y que revela una escaza habilidad para afrontar los supuestos problemas que se nos presentan. Se trata, a mi juicio, de una PROPUESTA ZARRAMPLINA.

Lo que se esconde en realidad es un deseo de RESTRINGIR LA COMPETENCIA para asegurar la EMPLEABILIDAD DE ALGUNOS. EL PROBLEMA NO ES QUE LA OFERTA EN MATERIA DE EDUCACIÓN LEGAL SEA DE MALA CALIDAD. Por el contrario, deberíamos preguntarnos sobre EL PORQUÉ SE DEMANDA EDUCACIÓN DE CALIDAD PAUPÉRRIMA. Y la razón por la que se demanda esta “EDUCACIÓN LEGAL BASURA” es porque no se ha superado un real problema de información asimétrica en el sector educativo. Ahora bien, tampoco se puede satanizar a todas las escuelas de derecho. Estoy convencido que uno puede destacarse en cualquier centro de estudios. El problema, entonces, no son las UNIVERSIDADES. Son los ESTUDIANTES de nuestro país. Y son los estudiantes porque se fomenta una DEMANDA DE MALA CALIDAD EN EDUCACIÓN LEGAL que el MERCADO SATISFACE y que luego, el MERCADO CASTIGA de forma espontánea.

Naturalmente, para quien tiene una visión trasnochada del derecho y se siente atemorizado por nuevas perspectivas en nuevas generaciones, la competencia debe ser algo que le quita el sueño de forma constante. Y surge así la necesidad de eliminar la competencia. Como no puedo competir, auspicio una medida regulatoria que elimine artificialmente la competencia. En otras palabras, hay ciertos zarramplines que quieren ganar el partido en la mesa y no en la cancha. No se quiere afrontar el problema de la mala calidad educativa (y sobre todo, de la demanda por educación legal de mala calidad) sino que se quiere preservar el trabajo para quienes sin poca habilidad y mínimo esfuerzo, quieren asegurarse los beneficios de una barrera de acceso al sistema educativo.

La EDUCACIÓN LEGAL debe ampliarse para que acoja nuevas tendencias, para que explore nuevas visiones y para que atienda nuevas realidades (ANTONIO PEÑA JUMPA es autor de un trabajo publicado en Themis 57 en el que aborda la cuestión sobre si la EDUCACIÓN LEGAL actual le asigna herramientas adecuadas a los abogados para abordar la problemática en comunidades en las que el razonamiento legal es diferenciado). EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN LEGAL EN EL PERÚ NO PUEDE SER RESTRINGIR O ELIMINAR LA EDUCACIÓN LEGAL. Por el contrario, solo el MERCADO LIBRE podrá generar OPORTUNIDADES para todos aunque ello signifique que no todos podrán ser socios de un prestigioso y acaudalado estudio de abogados. Pero esa es la COMPETENCIA y eso es bueno porque nos alienta a ser mejores. ELIMINAR LA COMPETENCIA SOLO FAVORECE A LOS ZARRAMPLINES que con poco esfuerzo y mínima imaginatividad quieren asegurarse el pan en la mesa de su hogar.

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(*) Abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú con estudios en propiedad intelectual, economía y derecho del consumo, derecho del comercio internacional y merchandising y patrocinio. Profesor universitario e investigador.

¿NECESITAMOS MÁS COLEGIO DE ABOGADOS?



¿NECESITAMOS MÁS COLEGIO DE ABOGADOS?
Acerca de la propuesta del CAL para que las acreditaciones de facultades de Derecho sean obligatorias
Por: Óscar Súmar (*)



He leído el artículo publicado en El Comercio por el Decano del Colegio de Abogados de Lima (10/11/2008), titulado “¿UNA ESTAFA EDUCATIVA?” y que en verdad es un reflejo de investigaciones de LUIS PÁSARA. En éste, el Decano defiende su idea de crear estándares (acreditación) para la admisión de facultades de Derecho. Partiendo de la base de la profesión legal es de “interés público”, refiere que la calidad de las facultades es pobre y es muy fácil obtener el título, lo que llevaría, finalmente, a un engaño a los consumidores, tanto de servicios educativos, como legales. El encargado de aplicar dichos estándares sería, sin duda, el Ilustre Colegio o la Universidad Católica, que también apoyaría la medida.

Como recién titulado de una facultad de Derecho, opino distinto: graduarse, para quien realmente pretende recibir una educación de calidad y tiene los medios para hacerlo, no es nada fácil. He cursado seis años en la universidad, incluyendo 2 de estudios generales, para obtener el bachillerato. Luego, he dedicado casi 2 años adicionales en obtener el título de abogado, a través de la presentación de una tesis.

¿LA CALIDAD ES MALA? Primero, esto es relativo, la calidad de mi universidad de origen es baja si se le compara con Yale o Harvard, pero alta si se le compara con la mayoría de universidades nacionales. Además, existen muchas personas de mi universidad que son malos abogados y otras de universidades menos prestigiosas que son muy buenos abogados. Segundo, aún las universidades de calidad “baja” traen beneficios a personas de escasos recursos: éstas tienen la oportunidad de recibir una educación mayor que la que recibieron en sus colegios y les da la esperanza de una vida mejor. Si la calidad de estas universidades fuera mayor, sus precios tendrían que ser correlativamente más altos, lo que impediría a mucha personas acceder a ellas. Además, el costo de un abogado que ha recibido una educación semejante a la mía es inaccesible para el 95% de la población, siendo optimistas. Si impedimos a las personas recibir educación de “mediana” o “baja” calidad, impediremos correlativamente que existan abogados de “media” y “baja” calidad. Esto impedirá que las personas que sólo pueden acceder, por falta de recursos, a este tipo de abogados, cuenten con una asesoría legal que necesitan. Tercero, los estándares, si son serios y detallados, son muy difíciles de aplicar: encontraríamos grandes deficiencias y corrupción en su sola implementación. Cuarto, la calidad es mala en todos los ámbitos de la vida porque somos un país pobre, pero ¿eso nos debe llevar a fijar estándares siempre? La calidad de los diarios es mala en promedio, ¿requerimos entonces un sistema de acreditación para hacer un diario? ¿Esto no sería antidemocrático? Finalmente, el CAL dicta un curso de deontología forense que he tenido la desgracia de llevar. La calidad de ese curso me parece francamente mala y, aún así, el Decano pretende dirigir una cruzada por la calidad educativa, que en verdad es otro intento por volver más excluyente una profesión que funciona como un cartel: recordemos que los abogados requerimos tener la autorización del Colegio para ejercer la profesión y no podemos publicitar el precio de nuestros servicios.

Respecto a los clientes, ¿REALMENTE HAY UNA ESTAFA? ¿Uno acaso no sabe que un abogado de una universidad privada (de alta categoría) que cobra más es probablemente un mejor abogado que uno de una nacional (de las de baja categoría) que cobra poco ? Claro que se sabe. El mercado legal tiene problemas de información, es cierto; pero eso es causado por la propia regulación que prohibe la publicidad. Pero de ahí a decir que los clientes son engañados, parece una exageración y, en todo caso, existen remedios civiles (responsabilidad civil) o administrativos (INDECOPI o el propio Colegio de Abogados) que, si funcionaran adecuadamente, podrían solucionar estos problemas de “engaños” y “estafas”. Por otro lado, ¿HAY UNA ESTAFA PARA LOS ESTUDIANTES? No parece ser el caso, uno sabe las diferencias entre estudiar en la PUCP o en la San Juan Bautista.

Una razón adicional, la fijación de estándares reprimiría la innovación. Por ejemplo, tenemos universidades que están asociando los estudios de Derecho con la Economía o la administración de empresas. Quizá en el futuro, en estas universidades, las carreras sean bastante más híbridas; pero, ¿esto sería posible si se les exige cumplir una curricula determinada que incluya “X” cursos de Derecho? Y ese es tan solo un ejemplo.

Por último, no existen reales investigaciones empíricas acerca de la necesidad de implementar esta medida. El único estudio actual acerca de la ENSEÑANZA DEL DERECHO EN EL PERÚ que tiene investigaciones de campo es el de LUIS PÁSARA (y un libro en el que se ha recopilado e interpretado estadística, de Gorki Gonzales); pero no aborda explícitamente el tema de las ACREDITACIONES, fuera del hecho de que ha sido rebatido por la Facultad de Derecho de la UPC mediante un informe dirigido al entonces ministro de justicia, Kresalja.

¿CUÁL ES -ENTONCES- LA SOLUCIÓN? Los ABOGADOS no necesitamos más REGULACIÓN, NECESITAMOS MÁS COMPETENCIA. La publicidad es el mayor método de competencia y el Código de Ética la prohíbe. La competencia, en este caso, puede servir para concentrar el mercado, reduciendo el número de abogados y mejorando la RELACIÓN CALIDAD-PRECIO. Imaginen un mercado donde existan servicios legales de buena, regular y baja calidad. Imaginen que uno tiene información acerca de la calidad y el precio de estos servicios. En ese caso, los abogados tendrían que competir para ver quien da los mejores servicios al mejor precio. Eso, probablemente, dejaría a los abogados de alta calidad en su lugar, pero bajaría los precios de los de regular calidad, desplazando a los de mala calidad. Eso haría que no existan incentivos para ser un abogado de mala calidad y por lo tanto que tampoco existan incentivos para ser una universidad que los produzca. Actualmente, debido a la falta de información, los abogados de baja calidad pueden cobrar como si fueran de mediana, lo que hace que sí existan los incentivos antedichos.

No es imposible pensar en un “mercado” de abogados: en EE.UU. se siguió este camino luego de la decisión en Bates v. State Bar of Arizona (1977), que declara inconstitucional la prohibición de publicidad. Actualmente la Facultad de Derecho de la PUCP está preparando un PROYECTO DE CÓDIGO DE ÉTICA en el cual se permite la PUBLICIDAD, ¡en hora buena!

Los abogados tenemos que reconocer que -al igual que cualquier otro comerciante- cuando nos juntamos e intentamos aprobar nuestras propias normas (léase, cuando somos el CAL), habitualmente buscamos nuestro propio beneficio, a expensas de la sociedad. La prohibición de PUBLICIDAD, la fijación de PRECIOS (que fue sancionada por el INDECOPI) y la propia COLEGIATURA, son ejemplos de cómo los abogados intentamos mantener cerrado artificialmente nuestro MERCADO; sin éxito, pero con efectos colaterales como la HIPERTROFIA DE ABOGADOS y la CORRUPCIÓN. No avancemos más en esta línea, que es la que nos ha llevado a la situación en la que estamos. Pensemos con claridad y cambiemos el rumbo.

Como comentario aparte, y para finalizar ahora sí, la ACREDITACIÓN es un tema de ESTÁNDARES, que es uno típico de la TEORÍA REGULATORIA. Los problemas asociados a la REGULACIÓN EN GENERAL y la FIJACIÓN DE ESTÁNDARES EN PARTICULAR han sido ampliamente estudiados; sin embargo, en el Perú, quienes vienen hablando del tema hasta ahora, hacen referencia al “INTERÉS PÚBLICO” que habría en la profesión legal. Cualquiera que haya leído de regulación sabe que las teorías que toman como sustento de la REGULACIÓN el “INTERÉS PÚBLICO” están desfasadas. No se crean el cuento de que en EE.UU. y Europa continental (de donde nosotros supuestamente tomamos estas teorías) manejan conceptos distintos: en EE.UU. manejaban el concepto de interés público, pero hace 80 años, así que las teorías actuales no son una “competencia” de éste, sino su superación (ver al respecto: Kip Viscusi, “Economic of regulation and antitrust”).


NOTAS


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(*) Profesor e investigador a tiempo completo en la Universidad del Pacífico, en la Facultad de Derecho. Actualmente tiene a su cargo el curso Economía y Derecho, que se dicta en la Facultad de Economía. El profesor Súmar es abogado, summa cum laude, por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha escrito decenas de artículos y participado en conferencias en las áreas de su interés: análisis económico del Derecho, regulación económica, libre competencia, derecho constitucional, derecho y desastres; entre otras. Adicionalmente, el profesor Súmar ha laborado en el Tribunal Constitucional y ha sido director de la revista Themis. Actualmente se encuentra ad portas de publicar un libro sobre regulación de la publicidad comercial en el Perú y está trabajando conjuntamente con otros expertos en un libro sobre libre competencia.


FUENTE
http://chinomigrana.wordpress.com/2009/01/15/%C2%BFnecesitamos-mas-colegio-de-abogados-acerca-de-la-propuesta-del-cal-para-que-las-acreditaciones-de-facultades-de-derecho-sean-obligatorias/

WEB
http://works.bepress.com/oscar_sumar